Tipos de libros de bolsillo

Imaginaros una pasarela de moda: eso es lo que serían las encuadernaciones para los libros. Vestirlos tiene mucha más chispa de lo que parece y puede hacer que, unido a una buena portada, un libro triunfe más por el continente que por su contenido. Sí, puede ser lastimoso… pero algunos lectores somos así. Y peor fue aquel momento en que una señora me vino con el color del mueble y las medidas exactas: necesitaba rellenar ese hueco. La cultura a centímetros.

El libro de bolsillo suele llamarse de rústica (o de tapa blanda): son fresados, también conocidos como encolados.

Es el hippie de los libros, el que va en zapatillas y sudadera. El look casual. Abraza sus páginas con una tapa de cartoncillo flexible, generalmente plastificada para resistir el trote del día a día: el metro, la playa o la mochila, sin pedirle demasiados milagros. Suelen emplearse en libros económicos o revistas. Aunque siempre es importante respetar la orientación de la fibra del papel a la hora de imprimir, en este tipo de encuadernación es imprescindible si no queremos que los lomos se marquen o el libro acabe deshojándose.

Pero que su tamaño sea reducido no lo hace menos interesante. Es aquello de que el tamaño no importa cuando el contenido es bueno. En ellos caben mundos enteros y todo tipo de historias, las mismas que en cualquier otro formato.

Imaginad que los libros son acróbatas: si la impresión se ha realizado a fibra, se doblan con gracia y elegancia, permitiendo que sus páginas se abran dócilmente entre los dedos. En cambio, a contrafibra, el papel reclama su orientación natural, ofrece resistencia… y se cierra solo, casi con vida propia.

🔎 Conclusión: Busca libros encuadernados a fibra. Tus dedos y tu vista te lo agradecerán.

📌 Consejo del abuelo: Para comprobar cómo se ha impreso un libro, coge una página paralela al lomo y, con las uñas de dos dedos, rasga suavemente el papel. Si se ondula… ojito, algo falla. 😬

Texto: Javier Bellver Pujades


Un poco más sobre la encuadernación en rústica

La encuadernación en rústica es hoy una de las más extendidas en la industria editorial por su equilibrio entre coste, funcionalidad y resistencia. Dentro de este sistema, el fresado del lomo permite que el adhesivo penetre mejor en los pliegos, asegurando una unión más duradera.

En los últimos años, además, han mejorado mucho los adhesivos utilizados, especialmente con la introducción de colas como el PUR (poliuretano reactivo), que aportan mayor flexibilidad y resistencia frente al uso intensivo.

Aunque a menudo se asocia a ediciones económicas, la rústica también puede alcanzar altos niveles de calidad si se cuidan aspectos como el papel, la impresión y, como bien señala el texto, la correcta dirección de la fibra.

Porque al final, incluso en el formato más “casual”, el oficio editorial sigue marcando la diferencia.